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Sab, 05/18/2013 - 07:41
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La triste conclusión se desprende de la frialdad con la que el dial se ha dedicado a extinguir los espacios para la divulgación del género musical en esta era de sincretismo y pluralidad. Muchas de las estaciones radiales rockeras por excelencia optaron por revolucionar su programación, siguiéndole el ritmo a las manifestaciones de moda, y se olvidaron de aquel comandante que se encargó de liderar el espectro de lo popular desde la década de los 60 hasta los primeros años de este nuevo milenio. El rock, por lo menos en lo concerniente a la radiodifusión, cedió ondas vitales al pop, su primo hermano, al reggaetón y al estilo urbano, una denominación tan amplia como ambiciosa, y hoy parece sonar sólo en los iPod, en algunos bares que se han resistido a la avalancha y, por fortuna, en los festivales de culto.
Rock al Parque, que este 2012 llega a la mayoría de edad al cumplir 18 años de actividad sonora, abrió el paraguas y se metió debajo de esa sombra inmensa que da la expresión ‘diversidad’. Con su protección se pueden albergar expresiones cercanas al hip hop, a las fusiones y, por supuesto, el metal, uno de los estilos consentidos del evento, que ha hecho hasta lo imposible por conservar intacta su médula, caracterizada por distorsiones fuertes de guitarra, bajos retumbantes y golpes contundentes de batería. El lema del encuentro cultural para esta oportunidad es “La fuerza de la diversidad. Un solo latir”, y con él la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de Idartes, ha tenido la intención de potencializar esta vitrina de las iniciativas de corte independiente.
El festival, uno de los más grandes de América dada su acogida y su condición gratuita, se realizará de manera simultánea en tres escenarios ubicados en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, en la capital colombiana. Los días escogidos para este despliegue musical serán los tres de este puente festivo, fechas en las que se presentarán más de 70 bandas, algunas de ellas internacionales, otras nacionales, incluyendo distritales, que llegaron hasta la tarima de Rock al Parque gracias a una convocatoria oficial. La curaduría del evento, como en casi todas las ediciones anteriores, queda en entredicho y los encargados de la organización se defienden diciendo que es muy difícil complacer a todo el mundo. Lo cierto es que el público se siente con la autoridad suficiente para opinar sobre el evento, y no es para menos: casi dos décadas de relación fraterna hacen que los lazos sean tan genuinos como un buen punteo de guitarra.
Para muchos, la figura central será el argentino Charly García, el hombre del bigote bicolor que carga sobre su espalda la responsabilidad de ser aclamado como el padre del rock en castellano. Para algunos no es más que una figura publicitaria que tiene la misión de atraer al público masivo, porque el verdadero poder está concentrado en el formato de los polacos de Vader, en la irreverencia del punk de NOFX, en el metal de Skindred o en las cadencias de Steel Pulse, de Gran Bretaña. Otros, algo más conciliadores, aplauden la iniciativa de darles más horas de vuelo a agrupaciones colombianas como Juanita Dientes Verdes, 1280 Almas, Profetas y Systema Solar, así como la primera oportunidad para ver en vivo y en directo a unas 30 bandas distritales cuya única intención es contribuir con su sonido a la movida musical de nuestro país.
Rock al Parque fue el primer festival de esta serie de eventos al aire libre y su impulso ha dado para crear encuentros como Jazz, Salsa, Ópera y Hip Hop, todos ellos “al parque”, de entrada libre y con énfasis popular. El rock al parecer fue desplazado de la radio colombiana, pero en el parque sigue sonando. Y bien fuerte.