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Dom, 05/19/2013 - 19:01
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A LA MEJOR MANERA DE LAS TEOCRAcias musulmanas, el gobierno de Costa Rica ha despedido a Karina Bolaños, exviceministra de la Juventud. El hecho que desencadenó una reacción tan pronta y tan drástica fue la aparición de un video filmado con destino a su amante. En éste ella, en ropa interior, hace explícito su deseo sexual. Se trata de una grosera violación de la intimidad y la libertad personal de esta señora, una manifestación de doble estándar censurable, un triunfo para quien violando la ley penal montó una extorsión y un acto de machismo repugnante.
Resulta que el ejercicio del sexo no corresponde precisamente a una anomalía. Hasta donde se sabe, obedece a un instinto bastante generalizado que ha acompañado al ser humano desde la aparición de los homínidos en este planeta. Por lo demás, se dice que es un instinto bastante apreciado y ejercitado. En este caso particular, por consecuencia, el video ni muestra una anomalía, ni es aberrante, ni es una expresión que, grabada o no, pueda calificarse de desviada o anormal. Pero el punto aquí es que la práctica de la sexualidad, cualquiera sea la forma que revista, en el entorno íntimo de la persona, sin que produzca daño a terceros y en ejercicio de la autonomía personal de individuos adultos, no puede constituir una causa oprobiosa para quien así actúa. Hombre, mujer u homosexual tienen pleno derecho a usar su cuerpo en la intimidad y a que ese uso no sea utilizado con un dudoso propósito moralizante. Entre otras cosas, porque el video no tenía destinatario distinto al amante de esta ciudadana, escogido también en desarrollo de una libertad inalienable, como que en ese momento la relación con su esposo estaba suspendida. Es un abuso tomar una práctica de alcoba para motivar una decisión burocrática. La publicidad de la escena íntima no corrió por cuenta de ella ni de su amante, sino por iniciativa del criminal que venía amenazándola para obtener dinero. De modo que el gobierno costarricense ha terminado asociado con los propósitos criminales del chantajista. Y se ha puesto de espaldas de prácticas sexuales que involucran medios de comunicación, algo que está en boga.
Hay doble estándar, porque detalladamente registra la prensa de Costa Rica que el gobierno ha mostrado lenidad superlativa frente a varios casos de corrupción de alto coturno, frente a los cuales ha procedido con guante de terciopelo. A los corruptos se les trata con suavidad y a quien en ejercicio de su libertad manifiesta a su amante el deseo de follar, se le fulmina con una destitución ignominiosa. Más o menos una lapidación islámica decretada esta vez… ¡Por otra mujer!
Es también una manifestación repugnante de machismo. Si fuese un hombre el que hubiese aparecido en calzoncillos, jactándose de sus proezas sexuales, el video ni había sido publicado. Pero es precisamente la idea de la mujer asexuada, única aceptable en los pasillos burocráticos, la que ha imperado aquí, como lastre además de una tradición religiosa, no sólo islámica sino también católica, para la cual el deseo sexual en la mujer es algo reprobable.
Si algo faltara, todo esto ha significado que ambas partes hayan decidido acudir a la mentira. El gobierno dice que el video no influyó en la decisión. Y la funcionaria, que no iba a ser enviado al ardoroso amante. Nos creen bobitos.