|
Mie, 05/16/2012 - 08:06
|
Política | Mayo 29 - 6:50 pmLa dictadura de las encuestasDesde 1994 hasta hoy, con leves deslices, las firmas encuestadoras no fallan en sus diagnósticos electorales. Ahora apuntan a un empate técnico entre Santos y Mockus.En tiempos del marketing electoral las encuestas mandan. A los candidatos que no repuntan en los registros les incomodan los resultados, pero pocas veces se equivocan los diagnósticos en el juego de las preferencias. Cada cuatro años vuelve a esgrimirse el argumento de que es necesario reglamentar las encuestas. Sin embargo, vuelven a mandar y una rápida mirada a los últimos comicios lo demuestra. En 1994 la pelea entre Ernesto Samper, del Partido Liberal, y Andrés Pastrana, candidato por una alianza suprapartidista, fue cerrada. No obstante, las encuestas siempre le dieron una ligera ventaja a Samper. A tres semanas de la primera vuelta, que se realizó el domingo 31 de mayo, el aspirante liberal punteaba con el 45,2% frente al 44,9% de Pastrana. Como se dice en el argot político, un empate técnico que dejaba la primera opción a los llamados votantes indecisos. Y de alguna manera se cumplió el pronóstico. Ernesto Samper sacó 2’623.210 votos contra 2’604.771 votos de su contrincante. Es decir, una diferencia de 18.439 sufragios. En el camino quedaron, en su orden, Antonio Navarro Wolf, Regina Betancur de Liska, el general (r) Miguel Maza Márquez y el ex ministro de Justicia Enrique Parejo González. Samper y Pastrana quedaron instados a medirse en las urnas el domingo 19 de junio en segunda vuelta. Las firmas encuestadoras volvieron a ponerse de moda y, a escasos días de la votación, el Centro Nacional de Consultoría reveló que Ernesto Samper apuntaba a ser el ganador con el 52% de los votos contra el 48% de Andrés Pastrana. Ese domingo 19 de junio, con una abstención del 56,68% de los votantes, las encuestas acertaron. Samper se alzó con la victoria con 3’733.336 votos contra 3.576.781 de su rival. 196.555 votos de diferencia. En la contienda de 1998 también la pelea fue muy estrecha, pero desde el comienzo las firmas encuestadoras pusieron a Andrés Pastrana por encima de Horacio Serpa. Por eso el candidato liberal, el 31 de mayo, salió a cobrarles a los sondeos su ligera pifia. El Centro Nacional de Consultoría le daba a Pastrana el 38% frente al 29% de Serpa. Invamer-Gallup le otorgaba el 37,8% a Pastrana por el 31,2% de Serpa. Y Napoleón Franco, el 30,5% a Pastrana y el 26,7% a Horacio Serpa. Sin embargo, el candidato liberal ganó la primera vuelta con una escasa diferencia de 43.286 votos. Las encuestas fallaron, pero para Horacio Serpa fue una victoria pírrica. Paradójicamente, en el camino hacia la segunda vuelta que se realizó el 21 de junio, apenas por un punto Serpa lideró las encuestas. A la hora de la verdad, Andrés Pastrana fue presidente con 6’114.752 votos contra 5’658.518 de Serpa. La diferencia fue de 456.234 votos. Cuatro años después, en 2002, a las firmas encuestadoras les fue mejor y, de alguna manera, fueron reflejando lo que finalmente pasó. En noviembre de 2001, Horacio Serpa punteaba con el 37% del favoritismo y le seguía Noemí Sanín, con el 25%. Álvaro Uribe, disidente liberal, ya andaba por el 22%, es decir, no es cierto el famoso mito del 2% con que dicen que empezó la campaña a la Presidencia de la República. Por el contrario, rápidamente repuntó, avanzó y pasó de largo. Entre enero y febrero de 2002, a ritmo del fracaso del proceso de paz entre las Farc y el gobierno de Pastrana, Invamer y el Centro Nacional de Consultoría se atrevieron a advertir que Uribe, con el 51 o el 53% iba a ganar en primera vuelta. A escasos días de los comicios, el último sondeo alcanzó a darle una esperanza a Serpa, situando a Uribe con el 48% y al candidato liberal oficialista con el 31%. Esta ilusión se desvaneció el domingo 26 de mayo con la arrolladora victoria de Uribe. Con 5’862.655 votos, el candidato de Primero Colombia alcanzó la jefatura del Estado. Serpa logró 3’514.779 votos. Una cifra notablemente inferior a la obtenida en 1998. La diferencia fue de 2’478.876 votos y la abstención fue del 53,53%. Pero lo importante fue que las firmas encuestadoras acertaron en una elección sin atenuantes. Y volvieron a hacerlo en 2006. A escasos días de las elecciones, Invamer-Gallup advirtió que Álvaro Uribe iba a ser reelecto por una arrolladora mayoría. Su diagnóstico le dio el 61,2% de las opciones frente al 20,4% de Carlos Gaviria, candidato del Polo Democrático y el 13,7% del liberal Horacio Serpa. El domingo 28 de mayo los pronósticos se dieron tal como estaban advertidos en la favorabilidad de los sondeos. Con 7’397.835 votos, el candidato de Primero Colombia, Álvaro Uribe, arrasó con sus rivales en las urnas. El siguiente candidato en votos, como lo habían dicho las encuestas, fue Carlos Gaviria con 2’613.157 votos. Es decir, una diferencia de 4’784.678 votos. La abstención electoral fue del 54,95%. Una vez más las firmas encuestadoras demostraron que sus métodos y mediciones eran ciertos. Ahora se dice que este domingo habrá un empate técnico y que Juan Manuel Santos y Antanas Mockus pasarán a segunda vuelta. Los restantes candidatos confían en que los sondeos estén equivocados y que en una elección tan apretada de un día para otro pueden cambiar las cosas. Amanecerá y veremos. Sólo los encuestadores saben cuál es su secreto. Todo el mundo se queja que con mil encuestados acierten e incluso se dice que algunas son manipuladas para favorecer candidatos. Pero por algo será que no se equivocan. Como decía Álvaro Gómez Hurtado, las encuestas son como las morcillas, es mejor no preguntar cómo las hacen. Redacción Política | elespectador.com |
Mayo 15 - 8:51 pm - Pese a atentado terrorista, Cámara aprueba marco legal para la pazMayo 15 - 3:50 pm - Pese a atentado terrorista, Gobierno pide aprobar marco para la pazMayo 15 - 4:53 pm - Unidad nacional pide a ciudadanía que "no nos dejemos intimidar"Mayo 15 - 3:36 pm - Gobierno descubre cartel de falsificadores de tierras en Cartagena |